"Como fue en los días de Noé, así también será en
los días del Hijo del Hombre... hasta el día en que entró Noé en el arca, y
vino el diluvio y los destruyó a todos." (Lucas 17:26-27)
En la Biblia, Dios destruye la humanidad por su corrupción y
violencia. En Flow, la inundación parece ser una consecuencia de la desconexión
total del ser humano con los demás, una especie de castigo o reacción natural
ante su egoísmo.
La película animada Flow (2024) comienza con un gato que
camina entre estatuas gigantes de otros gatos. No solo convive mirando
constantemente su propia imagen y la de sus pares, sino que es preso de su
reflejo. Es en este preciso momento donde comienza a desatarse la inundación.
Entendemos que el agua, tanto como la inundación, es un
proceso cíclico, un proceso del que el hombre parece nunca haberse podido
recuperar y solo quedan ruinas de sus vastas construcciones y estatuas de ellos
mismos, extendiendo sus manos, casi como una última súplica queriendo ascender
a un cielo al que nunca llegarán.
El gato no solo se encontrará con personajes diversos, con
rasgos individualistas que se irán puliendo hasta lograr curarlos (tanto el
perro como el carpincho), sino que también se encuentra con uno en particular:
el lémur. Con un físico muy similar al del gato, pero con una cola mucho más
larga, funciona casi como un reflejo del individualismo del gato, pero más
elevado, potenciado. El lémur no para de verse en su espejo de oro y cuidar sus
propias cosas.
En contraposición, se encuentra el Ave Divina. Es en este
caso que podemos ver al personaje tal vez más parecido a Noé. El ave mutilada
por su propia especie tras intentar defender al gato no solo lucha contra el
individualismo y su intento de cooperación, sino también frente a la limitación
impuesta por sus pares, su tribu. Es el ave, llegando a la cima de lo que supo
ser un monte ancestral (las banderas son similares a las del monte Everest en
Nepal), la que logra la libertad y la trascendencia al conectar con lo divino.
Es en el final donde el agua baja y el gato se escapa de su
grupo al ver que se aproxima una próxima inundación. Se cruza con la ballena,
que, a pesar de estar en la tierra, sabe que siempre volverá el agua. Ella sabe
que es la reina de ese mundo inundado y que siempre tendrá el alimento de los
peces y los animales que no puedan navegar sobre el agua.
Es la ballena la que mira al gato a los ojos, y este, con
otro movimiento, mira hacia el piso y se encuentra otra vez con el agua,
encuentra otra vez su reflejo solitario, pero ahora a diferencia del comienzo
se encuentra completado por otras tres figuras.
En Flow, el castigo no es el diluvio en sí, ya que siempre
será inevitable por la propia naturaleza. Tampoco se trata de salvar solo a los
"justos" como sucedía en el relato de Noé, sino de aprender a
convivir, a fluir, a moverse juntos, a entender que hay algo más allá de
nuestro reflejo.

Ari Gerber - Rosario 2026
Nota publicada el 06-03-25 en: https://letterboxd.com/ari97/film/flow-2024/
Comentarios
Publicar un comentario