Los oscars en la cultura popular.
Los oscars en la cultura popular
Ya pasó un tiempo de la última edición
de los premios de la academia (popularmente conocidos como "Oscars").
Sin embargo, estos premios siempre dan de que hablar y aprovechando la cercanía
temporal con el acontecimiento se planteara este análisis.
No me centrare en
estadísticas, curiosidades, quien o que debió ganar, sino más bien tratare de
responder una pregunta puntual que ronda por mi cabeza últimamente: ¿Por qué
todo el mundo mira los oscars? A partir de este cuestionamiento surge también
la necesidad de explicar la incidencia que tienen estos premios en el público
en general y en la cultura mainstream.
Esta pregunta surgió a partir de un
tweet que leí durante la ceremonia que decía “¿en serio están todos mirando los
Oscars?”. Si bien no sé cuál fue el fin de esta pregunta, ya que por escrito la
intención del mensaje y el tono del mismo siempre puede malinterpretarse,
compare inmediatamente a los premios en cuestión con las demás premiaciones
(Emmys, Grammys, etc.) Y de esta comparación surgió una gran diferencia: de
estos premios no se habla tanto ni se le da tanta importancia como a los
Oscars, ¿Por qué será esto? La realidad es que es complejo establecer una
respuesta concreta, pero sugeriré dos cuestiones.
Primero porque todo tipo de
celebridades de la industria más farandulera del mundo asisten a los oscars y
muchos de ellos son nominados, absolutamente a todo se le da importancia:
vestimenta en la alfombra roja, gestos y bloopers que provocan memes, discursos
cómicos de los presentadores, discursos de aceptación de los ganadores, y
tantas otras más que al público en general le gusta consumir.
Y, en segundo
lugar, porque está establecido implícitamente que los Oscars son lo máximo en
cine y entretenimiento siendo el mayor parámetro para medir la calidad de las
películas que se estrenan anualmente. Es en este segundo punto donde se desarrollará
y planteará una problemática.
Los premios de la Academia de Artes y
Ciencias Cinematográficas (AMPAS) están considerados como los premios más
importantes del séptimo arte. Año tras año premian “lo más destacado del cine”
(como ya sabrán, película, dirección, actores, guion, premios técnicos, etc.).
Esta ceremonia, que comenzó a celebrarse anualmente desde 1929, en sus
comienzos tenía poca importancia y eran los premios a los que nadie quería
asistir y a los que se iba solo por compromiso. Con el paso del tiempo la Academia
empezó a darle más importancia a la ceremonia en todos los aspectos: mayor
cantidad de premios, más show, mejor transmisión para provocar una mayor
cantidad de espectadores; hasta que sucesivamente el público le dio más
importancia y de a poco comenzaron a popularizarse
Algunas excepciones son las que dejan
en evidencia que los premios de la Academia siempre tuvieron sus fallas:
directores de la talla como Alfred Hitchcock o Stanley Kubrick nunca fueron
premiados como directores (aunque el primero lo fue de manera honorifica y el
segundo por los efectos visuales de 2001: Odisea del Espacio). Sin embargo,
estás fallas eran algo poco frecuente y no afectaban la calidad de cada
ceremonia en un nivel general.
Pero a medida que paso el tiempo, se
dejó de premiar lo que verdaderamente había que premiar y lo que mejor calidad
tenia, en algunos casos se premiaron ciertos films por el simple hecho de ser
políticamente correctos y por representar ciertas minorías sociales, sin
importar cuan cinematográficos sean. Todo esto está expuesto en mayor medida en
la actualidad, películas lamentables como 12 Años de Esclavitud (2013, Steve
McQueen) o Crash (2005, Paul Haggis) recibieron el premio mayor porque refieren
a una problemática racial.
Progresivamente los oscars fueron
bajando su nivel y la aceptación por parte del público fue aumentando (no se
puede establecer un año determinado, pero si una década, y la que representa
bien este fenómeno es la de los 90’). No solo se popularizaron, sino, también
fijaron en el público como el acontecimiento que les resume lo mejor del año,
por si alguien se perdió algún film en el transcurso del año. Por así decirlo,
se generó un común acuerdo implícito entre el público que estableció que los
oscars son un filtro que les dice que fue lo mejor del año; si la película está
nominada, es buena, si no está nominada, no tanto.
Este concepto que se encuentra muy
naturalizado es erróneo, principalmente por lo mencionado anteriormente, la
academia muchas veces se olvida de grandes films. También está mal dar esto por
sentado por lo que provoca, el espectador promedio pasando el año mirando
series de TV (generalmente en Netflix), escasas películas al mes y asistiendo
al cine solo para ver blockbusters (la mayoría son vacios, carentes de lenguaje
cinematográfico) o varias del género de
terror (las que son todas unas copias de la otra, repleta de jumpscares y con
argumentos vacios), pasando por alto grandes películas.
Pero esto no le resulta un inconveniente, ya que al querer ver lo mejor que
dejo el año al llegar la última semana de enero recurre a los nominados a los
Premios de la Academia, a las ocho o nueve nominadas en la categoría principal,
y listo.
De esto resulta el problema que es el de pasar por alto varias películas
que son ignoradas, por dar algunos ejemplos recientes es válido mencionar Burning (2018, Lee Chang
Dong) o Gone Girl (2014, David Fincher).
Sería muy optimista creer que en algún
momento los oscars recuperaran la calidad que solían tener, ya que en estos
tiempos son aprovechados por AMPAS para mejorar su imagen. El mejor ejemplo y el que deja más en
evidencia este accionar de la Academia es la actual Black Panther, película que
obtuvo 8 nominaciones y resulto ganadora en 3 categorías, lo cual es una
excepción a la regla si se considera el género al cual pertenece (generalmente
las películas de superhéroes suelen ser nominadas solo a efectos visuales). Es
mas que obvio que recibió tanto merito por el contexto social de la actualidad
(donde el racismo está recuperando fuerzas y Donald Trump es presidente de EEUU),
es decir, se la premio mas para quedar bien con ciertos sectores sociales, mas
que por su calidad como película (siendo sincero, no creo que el film
“dirigido” por Ryan Coogler sea bueno cinematográficamente, ni siquiera
resiste varios revisionados).
Hoy en día los premios de la Academia
son escandalosos, están muy alejados de lo que solían ser y representan el lado
amarillista del cine, cuando deberían representar al cine por lo que es: el
séptimo arte.
Con el paso del tiempo se le fue dando a esta ceremonia un
estatus que no merece, no se le debería dar tanta importancia y se deberían
considerar como lo que son actualmente, un show más del montón, pero con más
luces, colores, polémicas y celebridades que el resto.
Pedro Rosado, Rosario 2019
https://www.instagram.com/cinedeneonn/
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