El conflicto de Roma.

Agua y Aceite


La expectativa que genero "Roma" la nueva película del director mexicano Alfonso Cuarón, provoco una gran decepción en algunos espectadores que además de condicionarlos logro que la encasillen con la misma frase arbitraria una y otra vez.

Parece muy arriesgado tratar a esta película de decepción absoluta o de obra maestra, ya que al encontrarse el fenómeno Netflix como intermediario es difícil comprender su finalidad con los espectadores y la obra.

Por un lado, la gran N toma este relato, lo vende y distribuye con el trofeo de progresista, convirtiéndolo en algo clasista y adoptándolo para un público masivo que con la inmadurez generada por ella misma provoque que las escenas perfectamente logradas con un tecnicismo propio del director lo cautiven y tilden a esta película como una perfección absoluta que luego con su costumbrismo a lo desechable no haga otra cosa que encasillarlo y soltarlo.

Por otro lado la impotencia generada por el desilusionado a la hora de esperar una obra maestra y recibir una obra completamente personal del director donde la realiza sobre sobre un recuerdo cotidiano del pasado con la libertad que estos nos brindan y donde además nosotros como espectadores formamos parte de la sociedad que los arma y moldea, nos parece exagerado no hacer lugar a la compresión parcial de lo que va la obra tildándola de arbitraria o de vacía, ya que el recuerdo cruza polos condicionando el presente y brindando un vacío que hay que llenarlo con las vivencias propias.




Ari Gerber - Rosario 2018

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