Ocho años después "Seahaven" es como debería ser el mundo.
Después de 7 años y medio retomo esta bitácora de pensamientos e ideas sobre cine. Han cambiado y pasado muchas cosas en este tiempo.
En septiembre de 2018, en la primera nota de este blog (https://cinedeneonn.blogspot.com/2018/09/la-gran-bandeja-de-plata.html) hablábamos de Netflix como la hegemonía del momento. Decíamos que repartía espejos de colores y bandejas de plata con el contenido que ofrecía. Que armaba una burbuja y creaba un consumo masivo donde el espectador, a la hora de ver algo que se saliera de esa burbuja, no sabía cómo reaccionar, y volvía a su cueva de fantasía, donde todo estaba hecho para complacerlo. Ahí terminaba la nota.
Dos años después, en 2020, TikTok e Instagram con su formato de video corto no vinieron a reemplazar la forma de entretenimiento que conocíamos hasta ese momento sino que la aceleraron. Potenciar justamente el concepto de la bandeja de plata. Tiene sentido algunos teoricos ya habían anticipado que el capitalismo contemporáneo necesita ocupar hasta el último territorio libre que le queda al cuerpo humano —el sueño, el tiempo muerto, el rato en que no estás produciendo ni consumiendo nada— porque ahí, en ese hueco, donde todavia podíamos imaginar algo distinto no le servía al sistema.
Y hoy, ocho años después de aquella primera nota, ya hay un acuerdo tácito, casi aburrido de tan repetido, de que la capacidad de atención de cualquier persona se redujo de manera brutal.
Esto no solo cambia la forma en que nos relacionamos con lo que miramos, leemos o escuchamos. Cambia la manera en que logramos conectar nuestros propios pensamientos, ya no vivimos una aceleración, sino una dispersión, donde cada momento es igual al anterior y al siguiente, sin un relato que los una y que nos una. Vivimos en un presente hecho de instantes sueltos que no arman nada. La idea de que no podamos ver una película de una hora veinte sin agarrar el celular ya no sorprende a nadie, y eso es lo que más pánico me da: que dejó de ser una anomalía y pasó a ser la norma.
Lo que viene
Martin Scorsese escribió, hace ya unos años, que el arte del cine estaba siendo devaluado y reducido a su mínimo común denominador: "contenido". Que hace quince años esa palabra solo se usaba para hablar de cine en serio, contrastándola con la forma. Hoy ya ni siquiera hace falta contrastarla con nada, porque la forma dejó de importarle a casi todo el mundo. La realidad es que en diez años vamos a ver las consecuencias todavía más graves de lo que ya estamos viviendo. Creo que ni siquiera estamos preparados para entender el tipo de contenido que se va a producir de acá a una década: lo breve va a ser todavía más breve, y lo idiota va a ser todavía más idiota.
La "libertad" de la era de la inteligencia artificial aplicada al video va a habilitar la posibilidad de generar universos e historias infinitas y a medida. El grupo de fútbol de los jueves va a compartir en alguna plataforma la película sobre chistes internos del grupo, y todos se van a reír. Los cumpleaños de sesenta años van a tener las mismas bromas de siempre, pero envueltas en un despliegue visual espectacular. Y ni siquiera la muerte se va a salvar: va a estar asediada por videos de fantasmas hechos a pedido, generados para no dejarnos dormir. De ella y de la muerte tampoco vamos a poder escapar.
El no pesimista
Soy pesimita? Puede ser. ¿Me creo todo lo que acabo de escribir? No, creo que no.
De acá a diez años, se desarrollara un hueco donde se van a hacer cosas espectaculares. Tendremos una cortina breve que habrá que atravesar, que hay que pensar, para sentar las bases de lo que vendra después. Hay tantas ideas dando vueltas como gente con ganas de llevarlas a cabo.
Creo, sí, que todo esto nos va a alejar más de lo real y de lo esencial, de las fuentes y de las razones. Los nichos van a ser todavía más nichos. Pero los nichos de los nichos van a hacer cosas espectaculares. Ahí mismo, adentro de las entrañas viscosas y con la glucosa sobresaturada de todo este circuito, va a empezar una búsqueda que, como siempre, nos va a terminar llevando de vuelta a lo esencial.
Decían que el cine esculpe el tiempo. Que ahí, en esa capacidad única de detener y fijar el paso del tiempo real, está su esencia como arte. Frente a un scroll que nunca se detiene y que no trasciende en nada, que solo acumula, el cine sigue siendo el único lugar donde el tiempo se puede tocar. Creo que el cine, tanto como arte como experiencia visual, sigue siendo y va a seguir siendo la única manera de búsqueda para descubrir la verdadera esencia de lo que significa ser humano.
Es por esto, por eso, y por lo que viene que retomo este blog. Si llegaste hasta aca te agradezco por tomarte el tiempo, ahora te dejo a que sigas mirando unos videítos en el celu hasta que te quedes dormido, Ah! Y por si no nos vemos, buenos días, buenas tardes y buenas noches!
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